martes, 3 de junio de 2014

LA LEYENDA DEL HILO ROJO



Esta leyenda nace con el descubrimiento de la arteria ulnar (de conocimiento occidental) que une el meñique con el corazón, simbólicamente representa el interés compartido y la unión de los sentimientos pensado luego que de ahí el hilo rojo sea una prolongación de esa arteria que une los corazones de la gente que se ama. Antiguamente algunas mujeres se cortaban el meñique en señal de amor a su marido, también fue una señal de lealtad hacia el señor feudal cuando había alguna indisciplina en especial con los Yakuzas (esto es aun en nuestros días) y con los deudores.

En el texto literal decía: "Un hilo rojo invisible conecta a aquellos que están destinados a encontrarse, sin importar tiempo, lugar o circunstancias. El hilo se puede estirar o contraer, pero nunca romper".

La leyenda cuenta así:

Hace mucho tiempo, un emperador se enteró de que en una de las provincias de su reino vivía una bruja muy poderosa, quien tenía la capacidad de poder ver el hilo rojo del destino y la mandó traer ante su presencia.

Cuando la bruja llegó, el emperador le ordenó que buscara el otro extremo del hilo que llevaba atado al meñique y lo llevara ante la que sería su esposa.

La bruja accedió a esta petición y comenzó a seguir y seguir el hilo. Esta búsqueda los llevó hasta un mercado, en donde una pobre campesina con una bebé en los brazos ofrecía sus productos.

Al llegar hasta donde estaba esta campesina, se detuvo frente a ella y la invitó a ponerse de pie. Hizo que el joven emperador se acercara y le dijo : «Aquí termina tu hilo», pero al escuchar esto el emperador enfureció, creyendo que era una burla de la bruja, empujó a la campesina que aún llevaba a su pequeña bebé en brazos y la hizo caer, haciendo que la bebé se hiciera una gran herida en la frente, ordenó a sus guardias que detuvieran a la bruja y le cortaran la cabeza.

Muchos años después, llegó el momento en que este emperador debía casarse y su corte le recomendó que lo mejor era que desposara a la hija de un general muy poderoso.

Aceptó y llegó el día de la boda. Y en el momento de ver por primera vez la cara de su esposa, la cual entró al templo con un hermoso vestido y un velo que la cubría totalmente… Al levantárselo, vio que ese hermoso rostro tenía una cicatriz muy peculiar en la frente.

En definitiva, según esta creencia, el hilo rojo es el hilo invisible que nos acerca a todas las personas en esta tierra y lo que nos une a pesar de las dificultades, bien sean familiares, amigos, vecinos o conocidos. Asi que tened cuidado con vuestro dedo meñique, nunca se sabe a quien podemos encontrar en nuestro camino.