domingo, 4 de noviembre de 2012

APRENDIENDO A CAMINAR


Debo de aprender y aceptar que la vida es un continuo aprendizaje en la que nos vemos todos sumergidos. Es la gracia de la vida, no dar nada por hecho, siempre nos sorprende con cosas inesperadas. 

Algunas veces pienso y me digo "ya estoy harta de aprender lecciones, no me ha dado la vida suficiente lecciones como para aún seguir", pues no.  Supongo que las lecciones que me da la vida, son unas porque yo las busco y otras porque la vida es caprichosa y siempre pienso que su motivo habrá. Y es cierto, con el tiempo te das cuenta de que nada pasa por casualidad, todo tiene un porque, eso sí hay que estar ahí, al pie del cañón.

Por lo tanto, a seguir aprendiendo no hay otra.



EN EL CAMINO (RAFAEL AMOR)

En el camino aprendí
que llegar a algo no es crecer, 
que mirar no es siempre ver, 
ni que escuchar es oír,
ni lamentarse sentir,
ni acostumbrarse querer.

En el camino aprendí
que andar solo no es soledad,
que cobardía no es paz,
ni ser feliz, sonreír
y que peor que mentir 
es silenciar la verdad.

En el camino aprendí
que la ignorancia no es no saber,
ignorante es ese ser
cuya arrogancia más vil
es de bruto presumir
y no querer aprender.

En el camino aprendí
que puede un sueño de amor
abrirse como una flor
y como esa flor morir
y que su breve existir
fue todo aroma y color.

En el camino aprendí
que la humildad no es sumisión,
la humildad es ese don
que se suele confundir.
No es lo mismo ser servil
que ser un buen servidor.

En el camino aprendí
que la ternura no es doblez,
ni vulgar la sencillez,
ni lo solemne verdad;
vi al poderoso mortal
y a tontos con altivez.

En el camino aprendí
que es mala la caridad
del ser humano que da
esperando recibir,
que no hay defecto más ruin
que presumir de bondad.

En el camino aprendí
que es cuestión de conocer,
de razonar y saber,
es importante, entendí,
mucho más que lo que vi,
lo que me queda por ver.