sábado, 16 de julio de 2011

VI

¿Te acuerdas de aquella mañana alegre?
¿Aquélla que estaba soleada?
En la que yo jugaba con las piedras
y tú flores me tirabas.
Aquella mañana fue maravillosa,
aquella mañana parecía encantada,
los silbidos de los pinos
y el ruido del agua que pasaba.
Yo me acuerdo que bebí
de una pequeña fontana
y tú allí estabas a mi lado
viendo como me mojaba.
Aquella mañana fue deliciosa,
fue como un cuento de hadas,
eras allí tú mi principe azul
y yo tu princesa encantada.