martes, 12 de julio de 2011

II

Había un niño que jugaba
en la orillita del mar.
La noche era clara
pero el niño no sabía nadar.
"Niño, no te marches lejor".-
decía la madre desde allá;
"niño, no te mojes el vestido,
no te vayas a resfriar".
Pero el niño no hizo caso
ya que vio una estrella brillar,
una estrella que llamaba al niño
sin cesar.
Al niño se le antojó la estrella
y se metió en el mar.
Al poco rato
el niño se empezó a ahogar.
La madre lloraba del disgusto
sin saber como remediar
los gritos de su hijo
que estaba metido allá.
Pero las voces llegaron al cielo
y un angelito se vio bajar,
un angelito bueno y tierno
que bajo hasta el nivel del mar,
allí cogío al niño
y a la madre se lo vovió a dar.
El angelito le dijo al niño,
"No te vuelvas nunca a escapar
y escucha siempre a tu mamá,
que esta vez has tenido suerte,
¿quién sabe si otra vez la tendrás?".