lunes, 28 de julio de 2008

PERDONAR Y RESPETAR



Yo no me caracterizo por ser una persona valiente pero sí luchadora. Lucho por aquello que quiero hasta quedarme sin aliento, pienso que si no hay lucha no hay recompensa. Pero aún así hace muy poco me he dado cuenta, que por mucho que luches, por mucho que arriesgues, si luchas contra una pared, lo máximo que puedes llegar a conseguir es hacerte daño.

Cuando el miedo, o la comodidad, o el egoísmo, o el conformismo es la pared de la otra persona contra la que luchamos para ayudarla, solamente algunas veces se gana. Solamente se puede ganar cuando es la otra persona está dispuesta a tirar la pared, a crecer, a confiar en tí, a dejarse llevar por el qué pasará, a arriesgarse.

Hasta hace poco pensaba que podía ayudar, luchando, intentando hacerle ver que hay otras formas, que hay más personas, que no tenga miedo por avanzar, ... pero no había pensado NUNCA que la otra persona no quería cambiar, (da igual el motivo, poco importa, y si es que lo sabe). El caso es que tiene todo el derecho a seguir así y yo a no juzgarla ni entrometerme. El tiene todo su derecho, su libre albedrío a elegir, a quedarse como está, a no crecer. Yo sólo puedo pedir perdón por no haber respetado su decisión, y separarme lo máximo posible.

Lo siento de verdad, si algún día lo lees espero que sepas perdonarme. Mi intención era no hacerte daño, sino todo lo contrario, pero me calle muchas cosas, me contaron muchas más, y debí habértelo dicho en esos momentos, y no esperar a que se hiciera una pelota tan grande y que te explotara en la cara. Pero si aguanté es por que pensé que las cosas cambiarían, pensé que era cuestión de tiempo que te dieras cuenta del daño que te hacías, y hay está mi error, que tú te ves bien así, y será por que es lo que crees realmente.